











Jardín Terracotta
En esta casa tradicional andaluza, el suelo de barro y las tejas antiguas fueron el punto de partida para crear un jardín que respira autenticidad. A partir de esa base cálida y terrosa, diseñé un espacio donde cada pieza dialoga con la arquitectura y con la vida que ocurre alrededor. Elegí muebles metálicos terracotta de líneas finas y elegantes para aportar ligereza visual, y los combiné con cojines de rayas en tonos beige que suavizan el conjunto sin restarle personalidad. La alfombra de yute introduce un toque rústico y natural, mientras que la lámpara de líneas orgánicas crea un contraste precioso con la estructura tradicional de la casa, aportando modernidad sin romper la armonía. La cerámica —tanto el florero como el frutero— añade ese punto artesano y original que hace que el espacio cobre vida. Y como guiño emocional, unas piezas de vidrio antiguo pertenecientes a los abuelos de la familia completan la mesa, creando un rincón perfecto para desayunar al sol o disfrutar de una cena íntima a la luz de las velas. La zona de butaca se convierte en otro refugio dentro del jardín. Situada junto a una pared vegetal que es una auténtica maravilla, la acompañé con una lámpara ligera de patas finas, flores de temporada en un florero hecho a mano en el mismo tono terracotta del suelo, y una antigua tabla de lavar de madera, una herencia familiar que aporta historia y alma. El resultado es un rincón acogedor donde sentarse al fresco y olvidarse del mundo. Un jardín que celebra lo auténtico, lo vivido y lo que está por venir.
